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Posteriormente hemos sacado toda la instalación
eléctrica, que aunque mal, seguro que la
podremos mantener, pues la calidad empleada en la
construcción de los cables de aquella época,
con todo a base de cobre, supera en mucho a las
actuales. Son instalaciones carentes de fusibles
de protección, por lo que la base del cableado
es primordial.
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Una vez tenemos el coche preparado para ir al
chapista nos hemos metido con la mecánica. Ya
teníamos en bancada el motor y el cambio.
Comenzamos por abrir el cárter y quitar la
culata. Ésta se encuentra en muy buen estado
pero no la vendría mal un planificado por lo que
se la dejamos a nuestros colaboradores "Talleres
de Precisión Centro" en Madrid para que la
dejen perfecta.
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Nos ponemos entonces a desmontar el motor pieza
por pieza y comprobar su estado. Empezamos
quitando los piñones de la distribución donde
nos llevamos la primera sorpresa: ¡están
perfectos! No tienen marcados ningún diente.
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Continuamos sacando el árbol de levas y
nos llevamos la segunda sorpresa, pues
para los años y kilómetros que el coche
ha recorrido está en muy buenas
condiciones como se puede apreciar en las
fotos. Aún así se lo llevamos a "Talleres
Centro" para tener su opinión. Como
se puede apreciar los apoyos no tienen
marcas ni "rayas". En la foto
de la izquierda se puede apreciar lo
antes comentado del estado de los
piñones de la distribución. |
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Una vez sacado el árbol de levas,
pasamos a quitar, una por una, las bielas
y los pistones. Los pistones salen con
bastante carbonilla, pero con los
segmentos en buen estado. Impresionante
el estado de las camisas de los cilindros:
¡parecen nuevas!. Las bielas también en
perfecto estado. |
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Los cojinetes de biela están bastante marcados,
no así la pista de la biela que está en
perfecto estado como se puede apreciar en las
fotos (véase el pequeño "surco" que
presenta el cojinete más o menos en la mitad del
mismo).
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Las muñequillas del cigüeñal están en bastante buen
estado, sobretodo las de los cilindros 1 y 4, estando las
del 2 y 3 algo marcadas, aunque no son, para nada,
preocupantes. Podrían seguir desempeñando su labor sin
problemas, aunque seguramente las rectificaremos para
dejarlas en perfectas condiciones.
Una vez desmontado y limpio todo, pasamos a
analizar qué piezas han de ser sustituidas y
cuáles reparadas, obteniendo la siguiente y
preciosa imagen, que más adelante será
completada con el desmontaje del cigüeñal:
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La
caja de cambios, una vez desmontada, se
aprecia que todas los sincronizados y piñones
están en perfectas condiciones, dado el tiempo
de uso.
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