RESTAURACIÓN

RENAULT 4CV

M-90.807

              Mientras el coche estaba en el chapista, yo me dedicaba a ir desmontando piezas, reparar y pintar. El motor fue una tarea ardua. Ni corto ni perezoso me dispuse a colocar en el remolque el motor con toda su mugre, motor-caja de cambios-trompetas y tambores, todo junto al lavadero, agüita caliente y KH7, no veas como salía la grasa, barro y demás componentes que no eran de origen en el coche. La verdad es que pasé un poco de vergüenza, lo hice en mi pueblo, donde todos me conocían, formé una cola en el lavadero que os podéis imaginar, me miraban diciendo, y este de que va, a que coño le echa agua????? , pues creo que es un motor!!! decía el otro. Bueno, la próxima vez me voy unos veinte kilómetros más allá para que no me conozca nadie.   

              Le desmonté todos sus componentes, arranque, dinamo, carter, tapa de balancines, embrague, etc... cada uno de ellos fue reparado a nuevo, recambios nuevos, muchos de ellos de origen (gracias al club se encuentran maravillas), se engrasó, volvió a montar, y pintar de un color similar al original, un verde carruaje (de Titán lux claro). En lo que respecta al motor, un profesional y amigos cercanos del Club me recomendaron no tocarlo, el coche iba a la perfección, y no sonaba nada extraño, entonces, para que desmontarlo, me limite a limpiar la bomba de aceite, piñones de distribución, bomba de agua, balancines, etc..., se pintó en color verde carruaje y se comenzaron a montar sus componentes ya reparados. Esta tarea me supuso unos tres meses, todos los fines de semana, sábado mañana y tarde, y algún domingo. Eso es afición, y no locura como me decían mis amigos. 

             Además del motor, visitas a ferias y encargos a Francia para comprar el recambio necesario, en este sentido el Club es ejemplar tramitador, y lo cierto es que la necesidad hace el aprendizaje, ya casi domino el idioma francés!!!, es broma. Una de las cosas mas entretenidas son los bombines de freno, hay que dejarlos perfectos para que no se rompan las gomas, se quita de pena, acabas con el dedo de lijar que no se pueden imaginar, pero este hobbie es paciencia sobre todo.

El depósito es otra de las piezas más divertidas, yo en concreto tenía de dos coches, el primero lo lije por fuera al completo, parecía perfecto, pero al llenarlo de gasolina para limpiarlo parecía un colador, una pena, así que me dispuse a reparar el otro, tenia un golpe de haber cogido el coche con un torito que no salía de ninguna manera. Esto es lo divertido, cuando empiezas a preguntar a todo el mundo como sacaría un bollo de un depósito. Ya saben que no se puede soldar con electrodo en él, para así tirar, como hacen los chapistas, así que ¿cómo?, Entre otras ideas la de llenarlo de agua y congelarlo sin el tapón, llenarlo de aire con un compresor, hacerlo dos agujeros y tirar con un gato, etc... y así una idea tras otra, pero al final decidí hacerle un registro en la parte de arriba, y después soldarle una chapa con estaño, de esa manera una vez montado no se vería.  

              Este registro, de unos 12x16cm, permite meter la mano y hasta parte del brazo para limpiarlo adecuadamente por dentro, así con una dremel y un disco devastador le quité casi todo, después le coloqué la tapa de chapa y la soldé con estaño, se quedó niquelado. Seguidamente le aplique un producto que se llama Tank Cure, y que es una maravilla, primero un desengrasante, después un antioxidante y finalmente el producto, le hace una película tipo pegamento que evita cualquier fuga, además de darle cuerpo al deposito. Recomendable 100%.

      De cara a los interiores conseguí que una amiga del pueblo, que se dedica a coser, me copiara las fundas originales del coche, localicé una tela muy similar y después, conservando el relleno, el cual limpié con varios productos de droguería para que oliera bien, monte estas, quedando una obra propia de un tapicero, PERFECTAS. En lo que se refiere al techo, estaba en muy buen estado, pero decidí hacerlo nuevo, ya que olía a viejo; lo lleve a Madrid, un lugar junto a la estación de Atocha, la Calle Murcia, que me recomendaron en el Club, y sorpresa, me lo copiaron con una tela muy similar y me montaron hasta las varillas, todo un detalle. Les regalé el original de mi techo por si lo necesitaban para un futuro, ya que mi coche es de cuatro varillas y no de cinco como los españoles.

 

              Una vez pintado el coche y aún en el taller comencé a montarle la dirección, los trapecios, los tambores delanteros y las ruedas, de esta manera el coche ya se podía mover con un simple soporte con ruedas en la parte trasera. La dirección entra muy bien, ya que es la primera que se monta, y después los trapecios, con estos si pelee bastante, ya que como el muelle es muy corto no permite entrar bien los útiles de hoy en día para comprimirlo, y ¡hay que jugársela!. Yo lo hice sujetando primero el trapecio superior y después el muelle con el trapecio inferior a una, todo sujeto con gatos de carpintero, uno en cada extremo y otro al centro de seguridad, ya sabéis, por si salta, un poco arriesgado pero con cuidado se consigue todo.

 

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