RESTAURACIÓN

RENAULT 4CV

M-90.807

 

              Los inicios en el mundo de los clásicos fueron, como la mayoría de nosotros, con la restauración de motos clásicas, entusiasta de los scooter Vespa, decidió dar el salto y restaurar un coche. Desde un primer momento lo tuvo claro, tenía que ser un Renault 4CV, seis bigotes, cuadro orejas, y sobre todo, matricula nacional.

       

              El coche lo localice en Laredo (Santander) y desde Toledo me desplacé con un camioncillo a por él. Imagínense por el Puerto del Escudo en pleno Febrero y nevando. El coche se encontraba, como pueden apreciar en las fotos, en un estado lamentable, daba pena ver al pobre 4/4 así, pero el cariño que le tomé fue desde el primer momento. Me costaron unos tres fines de semana ponerlo en marcha, ya saben, esa obsesión que tenemos todos de oír el coche, como si así se resolviera algo, pero por lo menos parecía otra cosa. El coche estuvo sin moverse unos tres meses, sólo podía darlo vueltas, no sabia por donde empezar, las motos era una cosa mucho más sencilla que ésta, además todo el mundo me decía que era irrecuperable, pero cabezón de mí, dije, “este coche parecerá salido de fábrica”.

              Tras informarme bien de cómo era el modelo original, visitas a ferias y sobre todo, ayuda del Club en todos los sentidos, se me facilitó desde éste los libros de despiece y taller para comenzar la restauración. Como un loco me dispuse a desmontarlo, por abajo, ahora por dentro, ahora el motor, esto no sale así, esto asao, todo ello sí, bien apuntadito y colocado en unas estanterías que compre para la ocasión. En cosa de tres fines de semana estaba el coche en el chasis, preparado para llevar al chapista.

 

 

              Eso fue lo peor, lo vieron hasta tres chapistas, el primero dijo “estas loco, esto no hay quien lo arregle, tardamos menos en hacerlo nuevo que en repararlo” y bueno, tras una serie de largas, busque otro, uno de categoría, de los que se dedican a restaurar como profesión, y bueno, pues sorpresa no del todo, muy buenas palabras de aquí hacemos y demás, y claro, el precio os lo imagináis, sobre los 5.000€. Por fin, conseguí que el chapista que me restaura las Vespas se metiera en faena con él, lo vio, me dio un precio muy bueno y la misma noche se lió con él, hasta las tres de la mañana con el coche, después así todos los fines de semana, fallando alguno claro está, tardó en tenerlo seis meses. Pero mereció la pena, hizo un trabajo extraordinario, y acertamos en el color, no es el original, aunque muy parecido, es el que más nos gustaba a nosotros.

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